Donde compartir, aprender y seguir siendo parte del barrio

Envejecer no debería significar quedarse al margen. Sin embargo, en muchos barrios de Andalucía, hacerse mayor implica enfrentarse a la soledad, a la pérdida de vínculos y a la falta de espacios donde seguir participando. Con esta realidad de fondo nace Convivencia y participación para el envejecimiento activo en zonas desfavorecidas, un proyecto que desarrollamos desde Asociación Entre Amigos en tres provincias —Sevilla, Córdoba y Málaga— para que las personas mayores sigan teniendo un lugar activo en su comunidad.

En zonas como el Polígono Sur, Las Palmeras o el entorno de Nuevo San Andrés–El Torcal, muchas personas mayores viven situaciones de aislamiento social que no siempre se ven, pero que pesan en el día a día. Hablamos de una generación que ha sostenido barrios enteros y que, en muchos casos, ahora encuentra dificultades para acceder a recursos, participar o simplemente compartir tiempo con otras personas. Frente a esto, el proyecto no plantea actividades aisladas, sino una presencia constante, cotidiana, que genera espacios de encuentro reales.

Porque a veces el envejecimiento activo empieza por algo tan sencillo como salir de casa. O por sentarse en grupo a leer, aprender a usar el móvil, hacer una manualidad o compartir una conversación. A lo largo del año, las personas participantes forman parte de actividades estables como talleres de mente activa, club de lectura o habilidades manuales, combinadas con acompañamiento individualizado que permite adaptar el proceso a cada persona.

Pero también es descubrir cosas nuevas. Como cuando un grupo de mayores se “sumergió” hace unos días en el fondo marino sin salir del barrio, gracias a una experiencia con gafas 3D que les permitió conocer los corales y reflexionar sobre el cuidado del planeta. O cuando participan en charlas de salud junto a profesionales, generando espacios donde aprender, preguntar y cuidarse colectivamente. Son momentos que rompen la rutina, despiertan la curiosidad y, sobre todo, generan ilusión.

Este tipo de experiencias no son anecdóticas: forman parte de una forma de entender la intervención. No se trata solo de ocupar el tiempo, sino de generar bienestar emocional, fortalecer la autoestima y reconstruir redes sociales. De hecho, el proyecto pone especial atención en el seguimiento individualizado, porque detrás de cada persona hay una historia, unas necesidades y un ritmo propio.

Además, el trabajo no se hace en solitario. La coordinación con servicios sociales, centros de salud, recursos comunitarios y otras entidades permite que la intervención tenga continuidad y coherencia, reforzando la atención a situaciones más complejas y evitando que nadie se quede fuera.

A lo largo del proceso, lo que se va generando es algo más profundo: un espacio donde las personas mayores vuelven a sentirse parte de algo. Donde se conocen, se apoyan y construyen relaciones que van más allá de la actividad concreta. Porque el objetivo final no es solo participar, sino pertenecer.

Este proyecto está financiado con cargo a la asignación tributaria del 0,7% del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y del Impuesto sobre Sociedades, en el marco de la convocatoria de la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía.