Educar en emociones para transformar vidas

Hay cosas que no se enseñan en los libros, pero que determinan toda una vida. Saber qué sentimos, por qué reaccionamos de una determinada manera o cómo gestionar la frustración no forma parte del currículo escolar, pero es clave para crecer de forma saludable. Y, sin embargo, hay niños y niñas que crecen sin haber tenido nunca la oportunidad de aprenderlo.

En barrios como el Polígono Sur de Sevilla, Las Palmeras en Córdoba o Dos Hermanas–Nuevo San Andrés–El Torcal en Málaga, la infancia convive a diario con situaciones complejas: conflictos familiares, dificultades económicas, entornos marcados por la desigualdad. Realidades que influyen directamente en su desarrollo emocional y que, en muchos casos, se traducen en problemas de convivencia, baja tolerancia a la frustración o dificultades para relacionarse.

Porque cuando no sabes identificar lo que te pasa por dentro, es mucho más difícil gestionar lo que ocurre fuera.

El proyecto “Educar en emociones en Zonas Desfavorecidas” surge precisamente para dar respuesta a esta necesidad. Acompañamos a niños y niñas en etapas de Infantil y Primaria para que puedan reconocer, entender y expresar sus emociones de una forma saludable. Lo hacemos desde el juego, desde la participación y desde la cercanía, generando espacios seguros donde poder experimentar, equivocarse y aprender.

A lo largo del programa, se trabajan aspectos fundamentales como el reconocimiento de emociones básicas —alegría, miedo, tristeza o ira—, el desarrollo del autocontrol, la empatía o la resolución de conflictos. Pero no se trata solo de adquirir conocimientos, sino de interiorizar nuevas formas de relacionarse consigo mismos y con los demás. Poco a poco, van incorporando herramientas que les permiten afrontar mejor las situaciones cotidianas, reduciendo los conflictos y mejorando la convivencia en el aula y fuera de ella.

Este trabajo no se realiza de manera aislada. Las familias y los centros educativos forman parte activa del proceso, porque entendemos que el desarrollo emocional necesita coherencia y acompañamiento en todos los espacios de la vida del menor. Por eso, el proyecto incluye también coordinación con profesorado, intervención con familias y trabajo conjunto con los servicios sociales del entorno.

Además, actualmente nos encontramos inmersos en un proceso de estudio del impacto del proyecto, en el que están participando activamente menores, profesorado y otros agentes implicados. Este trabajo nos permitirá recoger evidencias reales sobre los cambios que se están produciendo, analizar los progresos alcanzados y compartir los resultados en un acto específico que visibilice el impacto del proyecto en la infancia del Polígono Sur.

Cuando un niño aprende a poner nombre a lo que siente, se abre una puerta. Aparecen nuevas formas de comunicarse, de resolver problemas, de entender al otro. Y, sobre todo, se empiezan a romper dinámicas que muchas veces se repiten generación tras generación.

Educar en emociones es, en definitiva, una forma de prevenir la violencia, de fortalecer la convivencia y de generar oportunidades donde antes solo había dificultad. Porque aprender a gestionar lo que sentimos también es aprender a construir un futuro diferente.

Este proyecto se desarrolla en tres provincias andaluzas, llegando a cientos de niños y niñas y sus familias, allí donde más necesario es. Y forma parte del compromiso de Asociación Entre Amigos por seguir trabajando por una infancia con más oportunidades, más herramientas y más futuro.

Proyecto financiado con cargo a la asignación tributaria del 0,7% del IRPF y del Impuesto sobre Sociedades, a través de la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía.